Otro año llega a su fin y parece un buen momento para ver qué sucedió realmente con los flujos internacionales de capital a los países en desarrollo en 2010 y qué nos puede decir esto sobre cómo probablemente se hayan comportado en 2011.


Los flujos de capital a los países en desarrollo aumentaron en un momento en que muchas economías desarrolladas experimentaron la desaceleración más grave desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Todas las expectativas eran que se incrementarían bruscamente en 2010 dado que, en promedio, el crecimiento del producto interno bruto (PIB) en los países en desarrollo fue de 8% en 2010 y sus importaciones subieron un 27% en dólares estadounidenses. Sin embargo, ninguna de las estimaciones anteriores se acercó al resultado real. Según el informe recientemente publicado Global Development Finance (GDF) 2012: External Debt of Developing Countries (Flujos mundiales de financiamiento para el desarrollo 2012: Deuda externa de los países en desarrollo),  que contiene datos detallados sobre la deuda externa de 129 naciones en desarrollo, los flujos netos de capital ascendieron a US$1,13 billones en 2010, volviendo a colocarse en su punto máximo de 2007 antes de la crisis y encaminados a duplicar los US$675.000 millones registrados en 2009.


Los flujos de deuda fueron el componente de más rápido crecimiento: se triplicaron en 2010 a US$495.000 millones, en comparación con un aumento moderado del 25% de los flujos netos de capital. Los acreedores privados están restableciendo la confianza en el sector privado, dando más acceso a la provisión de liquidez adicional. Los flujos de capital en 2010 fueron impulsados por un rápido incremento de la afluencia de fondos en forma de deuda a corto plazo y un fuerte repunte de los bonos. El año 2010 muestra una disminución de los flujos de capital de los acreedores oficiales a los países en desarrollo. Se redujeron un 11%, impulsados por la fuerte caída de nuevo financiamiento neto del Fondo Monetario Internacional (FMI) que con US$14.000 millones se redujo casi a la mitad de su nivel de 2009. El ritmo de los nuevos préstamos de la mayoría de las instituciones multilaterales también se desaceleró, pero el Banco Mundial rompió la tendencia con afluencias netas de préstamos del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) totalizando en conjunto  más de 22% en 2010.


La afluencia de fondos en forma de deuda a corto plazo se disparó a un máximo histórico de US$269.000 millones, un aumento masivo con  relación a los US$15.000 millones de 2009 y que refleja la subida de las importaciones de los países en desarrollo, que alcanzaron los US$6 billones en 2010. Las condiciones favorables de los precios, combinadas con la búsqueda de ganancias de los inversionistas, también contribuyeron a un repentino crecimiento en la emisión de bonos internacionales por los mercados emergentes en 2010.


Se emitieron bonos por US$173.000 millones, en comparación con US$106.000 millones en 2009 y un 8% más que el nivel anterior a la crisis. Los prestatarios institucionales marcaron el ritmo con una nueva emisión combinada en 2010 de US$86.000 millones, casi dos veces y media el nivel de 2009 de US$37.000 millones. Las empresas de Brasil estuvieron especialmente activas con emisiones totales de US$32.000 millones, de los cuales casi la mitad fueron colocados por el sector financiero y la otra mitad por grandes firmas como Telemar Norte Leste y Vale, el mayor exportador mundial de mineral de hierro. Además, compañías de China, México y Rusia recaudaron aproximadamente US$12.000 millones cada una.


El año 2010 fue testigo de un número récord de países que debutaron en los mercados internacionales de bonos –Albania, Belarús, Georgia, Jordania, Montenegro y Viet Nam– que en conjunto obtuvieron un total de US$5.000 millones en las primeras emisiones de bonos soberanos. Rusia volvió al mercado por primera vez desde 1998, con US$6.000 millones en bonos a 5 y 10 años y otros países como Marruecos y Ucrania retornaron por primera vez desde el comienzo de la crisis financiera mundial.


El Sistema de notificación de la deuda (DRS, por sus siglas en inglés), ahora en su sexagésimo primer año de funcionamiento continuo, es el método estadístico más antiguo del Banco Mundial y la principal fuente internacional de información oportuna y detallada sobre la deuda externa de los países en desarrollo. La base de datos del DRS está disponible gratuitamente en el sitio web Datos de libre acceso del Banco. El informe GDF 2012 es una continuación de la publicación del Banco Mundial Global Development Finance, Volume II (Flujos mundiales de financiamiento para el desarrollo, volumen II), que cubre el periodo de 1997 a 2009, y de su precursora, World Debt Tables (Cuadros de la deuda en el mundo), que abarca de 1973 a 1996.


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